15 de enero de 2015

Countdown

Hoy quiero hacer un flash back, y escribir algo en la misma línea de las primeras publicaciones que hice en su día, aquí en el blog. Y la razón es muy simple, ya que dentro de diez días se cumple un año desde que, el que pensaba que iba a ser el gran amor de mi vida, me partió el corazón. Puede que al final esto se convierta en una sartenada de reproches, y la mayor desahogada en mucho tiempo, pero es lo que siento desde hace unos días, al ser consciente de que la fecha se acercaba. De ahí el titulo de la publicación de hoy, cuenta atrás.

Llega la gran temida fecha, y aunque al final solo sea una serie de números sin mayor significado para el resto del mundo, para mi es el recordatorio de un hecho triste, casi de pesadilla. Yo ya había pasado por algo así antes, un par de veces, y no era un dolor que no conociera, pero esa vez el dolor se convirtió en algo mucho mas grande, tanto por inesperado, como la forma en la que se produjo.

No olvidare jamás aquella tarde del 25 de Enero de hace un año. Cogí, como todos los fines de semana, el bus, con mi mochila, dispuesto a pasar allí ese día, y el siguiente, como era costumbre en mi. Pero no era consciente aun, que de poco me iba a servir el pijama y el resto de cosas que llevaba a la espalda.

Llegue allí sobre las seis de la tarde, con toda mi ilusión y mis ganas de estar con ella, pero al llegar a su casa, ya la noté rara, no me dio un beso al entrar por la puerta. Fui a su habitación, ella detrás de mí cerró la puerta, y lo demás ya es una de los momentos más bochornosos de mi vida. A la hora y media estaba volviendo a mi casa, bañado en lágrimas, y pasando la peor noche de mi vida, mientras ella estaba de fiesta con sus amigos.

Casi un año después, me sigo haciendo la misma pregunta, ¿de verdad mereció la pena hacerme ir hasta allí, sin saber la que me tenias preparada, para darme esa puñalada?. Y lo peor no es eso, sino que aun habiendo hecho lo que hiciste, después tuviste el valor de largarte por ahí de mamoneo con tus amigos. Si eso no es ser mala persona, y no tener sentimientos, que venga Dios y lo vea.

Pero ojalá eso fuese lo único doloroso que me hiciste pasar. A lo largo de toda una semana, me tuviste poniéndole paños calientes a la situación, y tratando de suavizarla mediante falsas promesas y tu teatral empatia hacia mí. Y volvimos a quedar el Sábado siguiente, pero no para tratar de arreglarlo, sino para terminar de rematarme, porque mientras yo me pase la tarde echo mierda y llorando, a la vez que te pedía perdón por los errores que pudiese haber cometido, y suplicaba para que volvieses conmigo, tu te mantenías como el hielo, incluso llegando a reírte de mi al verme en esa situación tan patética. Pero que quieres que te diga, estaba enamorado de ti hasta las trancas, y no quería perder a la única persona que me ha demostrado amor de verdad en toda mi vida.

Y no voy a entrar a opinar en el juego de "soy mujer, y si quiero te puedo hundir la vida", que te has traído el resto del año, porque es tan triste y lamentable, que me abstengo totalmente del tema. La primera dolió, lo reconozco, pero ya las demás, total indiferencia, y repugnancia, es lo que sentí. Jugar así con un tema tan serio, como es la violencia de género, y que tantas y tantas vidas ha costado en este país, me parece una falta de respeto total, tanto hacia las victimas, como hacia sus familias. Muy feminazi tu actitud, no cabe duda.

En fin, que a días vista de que se cumpla el año, solo puedo decir que al contrario de ti, ser rencoroso no entra dentro de mis defectos, y por tanto, puedo decir con todo el orgullo, que no te guardo el mas mínimo rencor por nada de lo que ha pasado a lo largo de este ultimo año. Si algún día quieres volver a hablar, o lo que sea, aquí voy a estar, igual que lo estoy para el resto del mundo. Lo que no quita, que vaya a olvidar, porque igual que voy a recordar para siempre los buenos momentos vividos a lo largo de los cuatro años que estuve contigo, voy a hacer lo mismo con todo lo malo que ha pasado este ultimo año.

Para terminar, y ya se que es algo que te da absolutamente lo mismo, sigo en mis quince de volver a encontrar a alguien allí, y por amor, no a ti, sino a la ciudad. Y porque no hay dos sin tres, ya me entiendes.







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