Aún sigue dándole vueltas a la cabeza antes de dormirse, y hay veces que
aquellos ojos verdes vuelven a su mente para recordarle que no se han apagado
del todo los rescoldos de aquel fuego que llego a sentir en su interior cada
vez que estaba con ella. Pero después de tanto tiempo, la reacción no es la
misma, ahora las lagrimas se han transformado en sonrisas de dulce complicidad,
sabiendo que si el ha sido capaz de perdonar y crear una burbuja de respeto y
agradecimiento, por otro lado, ella lo único que ha sido capaz de acumular, es
rencor e inquina hacia el que seguramente fue el hombre que mas la ha querido
en toda su vida. Al fin y al cabo, siempre fueron como la noche y el día, polos
totalmente opuestos en todos los sentidos.
Pero centrémonos en nuestro joven Romeo. Quizás decir que se siente bien,
sea una exageración, ya que dentro de si mismo, sigue llevando el peso de ese
sentimiento de culpa que le atenazó desde el principio de esta historia de
desamor y sufrimiento. Nó porque no intentase pedir perdón a muerte, mil y una
veces, por los errores cometidos, pero siempre fue como tratar de atravesar un
muro de acero, lo que terminó por hacerlo desistir, aceptando que ya nada
quedaba por hacer, que había perdido a la única persona a la que había llegado
a amar de verdad. Y todo lo que de aquello vino precedido, fue lo que le
llevó a sufrir de algo más que desamor, como impotencia, rabia, incomprensión,
y ante todo, de esa soledad que hace que uno llegue a plantearse hasta su
propia existencia.
Aunque de aquello ya habían pasado meses, nuestro protagonista no duda en
reconocer que de ahora adelante, no podrá sino buscar en otras pieles, a
alguien lo mas parecido posible a su amada. Aun así, sabe que un pedazo de su alma seguirá con ella para siempre, vaya
donde vaya, y esté con quien esté.
Porque otra cosa no, pero si algo se ha ganado Romeo, es el cariño y el amor
de una nueva Julieta, pero sin que la historia acabe en tragedia, la enésima
oportunidad de ser feliz, sin temer un final triste y precipitado.
Amó, besó, sonrió, lloro, sufrió, pensó, superó, y ahora solo espera
reconducir su vida de nuevo hacia el lugar del que nunca se tuvo que haber ido.
Eso sí, las semillas que le llevaron a conocer, y poder enamorarse, de la que hasta ahora es el amor de su vida, no van a ser olvidadas nunca, y esto incluye el seguir soñando, y no descartar el recuperar algun día, dentro de mucho tiempo, el poder recuperar a su Julieta real.

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