25 de enero de 2016

Mi 25 de Enero



Llevaba semanas deseando que llegase este día, dándole vueltas a como darle un enfoque distinto al habitual, escribiendo pinceladas sobre papel para ir guiándome hacia el enfoque correcto, pero como todo, no sé si lo conseguiré.

Hoy hace ya dos años que me pasó lo que todo el mundo está aburrido de escucharme y leerme ya. Y no lo estoy llevando nada mal, la verdad. Hay ratos que se me vienen a la cabeza muchos recuerdos alegres, pero nada más. Supongo que el tiempo es el que hace que las heridas cicatricen, y que a uno se le cambie la manera de ver las cosas. Y a mi me ha dado todo un vuelco bastante grande.

En estos dos años, he aprendido a mirar el mundo desde otra perspectiva, y aunque suene muy egoísta, me he dado cuenta de que la felicidad no está en brazos de nadie, dependiendo física y emocionalmente de otra persona. Que se puede vivir sin amor, y que es incluso mas sano, psicológicamente hablando, que hacerlo con ello. No tener que dar explicaciones, caminar por la vida sin más ataduras de ese tipo, hacer lo que te gusta cuando quieres. Yo por ejemplo, soy feliz con lo poco que tengo, mi familia, mis amigos, y el deporte, porque es lo que me gusta hacer, y tengo en mi vida a las personas más importantes para mí. Y no necesito más.

Y sabéis a quién le debo todo esto?? A mi ex pareja, porque ha hecho falta que se alejase de mi, y me destrozara el corazón, para darme cuenta de donde esta mi propia felicidad, la única que me hace falta. Y esa solo ha sido la última de todas las lecciones que me ha dado a lo largo de los años que hace que nos conocemos. Y lo ha hecho sin que hiciese falta que estuviese presente, que tiene más merito aún.

Además, se que ella también es feliz a su manera, con su pareja, sus amigos, su familia, y sus perritas, y eso es lo que lleva a que nuestros pequeños universos estén en paz después de dos años. Yo me alegro por ella, y ella se alegra por mi (o eso quiero pensar, porque la conozco, y se que en el fondo nunca me ha deseado ningún mal), y con eso se resume todo, porque esto siempre ha sido cosa de dos, por mucho que haya habido mucha gente de por medio metiendo mierda y tratando de remover la mierda con fines nada claros.

En fin, cero rencores, cero orgullo, y muchísimo agradecimiento más que mutuo, porque al fin y al cabo, los dos formamos ya parte de la historia del otro, y aunque lo neguemos muchas veces, nos quisimos, no queremos en cierta manera, y nos querremos toda la vida.




  

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