18 de febrero de 2015

Reloj de arena

La mordaza del tiempo impide que las palabras, sentidas y verdaderas, alcancen su destino marcado en rojo pasión, la misma que el recuerdo mantiene viva dentro de mi herido y triste corazón. Mis manos escriben palabras, que son dictadas con precisión quirúrgica para que cuando tengas que leerlas, no quede atisbo de duda sobre el mensaje que trato de hacerte llegar.

¿Recuerdas aquellas cartas de amor bañadas en mares de lagrimas, al ser leídas en la complicidad de nuestras habitaciones?. Pues ese es el espíritu que tratan de mantener vivo todos y cada uno de los versos que este humilde trovador enamorado, trata de hacerte llegar por los pocos medios que le quedan para ello.

Pero el reloj no para, y deja caer uno a uno cada grano de arena, en los cuales se esfuma cada atisbo de esperanza en mí, y que nos aleja cada día más en el abismo del olvido. Y no se cuanto quedara para que la esperanza se consuma, pero contra ella enfrento la mayor arma que se puede usar en tremenda batalla, la ilusión, que al final, es lo ultimo que se pierde.

Nunca antes me había enfrentado algo de tal magnitud, y reconozco, que en esto del amor, soy como aquel David que se enfrento al gigante Goliat, armado únicamente con una honda y cuatro piedras. Pero si el pudo vencer, cuando nadie daba un duro por el, yo creo en mi, y la gente que me apoya en esto también lo hace, por lo que tengo detrás a todo un ejercito de ángeles que me brindan fuerza, y sobre todo, la moral suficiente para afrontar el mayor mis retos hasta el día de hoy.

Y se que no va a ser nada fácil, pero nadie dijo que la vida fuese un camino de rosas, y menos que te lo de todo en bandeja de plata. Pero bueno, por amor, y por ti...... ¡¡lo que haga falta!!


     


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