La mordaza del tiempo impide que las palabras, sentidas y verdaderas,
alcancen su destino marcado en rojo pasión, la misma que el recuerdo
mantiene viva dentro de mi herido y triste corazón. Mis manos escriben
palabras, que son dictadas con precisión quirúrgica para que cuando tengas que
leerlas, no quede atisbo de duda sobre el mensaje que trato de hacerte
llegar.
¿Recuerdas aquellas cartas de amor bañadas en mares de lagrimas, al ser leídas
en la complicidad de nuestras habitaciones?. Pues ese es el espíritu que tratan
de mantener vivo todos y cada uno de los versos que este humilde trovador
enamorado, trata de hacerte llegar por los pocos medios que le quedan para
ello.
Pero el reloj no para, y deja caer uno a uno cada grano de arena, en los cuales
se esfuma cada atisbo de esperanza en mí, y que nos aleja cada día más en el
abismo del olvido. Y no se cuanto quedara para que la esperanza se consuma,
pero contra ella enfrento la mayor arma que se puede usar en tremenda batalla,
la ilusión, que al final, es lo ultimo que se pierde.
Nunca antes me había enfrentado algo de tal magnitud, y reconozco, que en
esto del amor, soy como aquel David que se enfrento al gigante Goliat, armado únicamente
con una honda y cuatro piedras. Pero si el pudo vencer, cuando nadie daba un
duro por el, yo creo en mi, y la gente que me apoya en esto también lo hace,
por lo que tengo detrás a todo un ejercito de ángeles que me brindan fuerza, y
sobre todo, la moral suficiente para afrontar el mayor mis retos hasta el día
de hoy.
Y se que no va a ser nada fácil, pero nadie dijo que la vida fuese un camino
de rosas, y menos que te lo de todo en bandeja de plata. Pero bueno, por amor,
y por ti...... ¡¡lo que haga falta!!

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