No se que pasará, si volverá o definitivamente el destino la ha apartado de
mi camino, pero lo que si se, es que en el poco tiempo que pude conocerla, vi
en ella algo que no había visto en ninguna otra mujer.
Nos conocimos por casualidad, como si el tiempo nos hubiera colocado a
los dos en el mismo lugar, y en el momento justo. Flechazo a primera vista, y
todo gracias a la música, eterna compañera de viaje y experiencias vitales. Se
podría decir que lo nuestro comenzó a ritmo de Nirvana, y ha desaparecido como
lo hizo Kurt Cobain, su cantante favorito, de repente y sin una explicación que
proyectase luz al hecho de que se la tragase la tierra, y de ello han pasado ya
una decena de días.
Y en esos días a uno le da tiempo a darle muchas vueltas a la cabeza, y a
consultar con las pocas personas que sabían que estaba con alguien desde hacía
unas semanas, mas que nada porque no quería que dicha información trascendiera
más allá de mi círculo de máxima confianza. De todo ello, elucubraciones de
todo tipo, la mayoría de ellas sin una base sostenible. A la chica se la tragó
la tierra, o quizás jamás fue quien decía ser, y cuando vió que su coartada ya
no se sostenía más tiempo, decidió desaparecer retomando su verdadera
identidad. Pero bueno, creo que es algo que nunca llegaré a saber, me temo. Es
obvio que no he estado de brazos cruzados, y he tratado de investigar dentro de
lo posible, para así hacerme una idea más o menos factible de lo que había
ocurrido, pero lo que he descubierto es tan turbio, que perfectamente podría
pertenecer al argumento de una novela de misterio.
¿Quién es esa joven con la que pasé horas y horas conversando, y con la que
disfruté de una entretenida tarde en Bilbao, y que estaba igual o más dispuesta
si cabe, a comenzar una relación sentimental?. Esta pregunta me la llevo
haciendo desde el mismo día en que se esfumó, como se esfuman los sueños cada
noche. Y eso que tengo fotos, un nombre, un lugar de trabajo, una zona
especifica de residencia, e incluso datos de una vida que pocas personas
podrían llegar a inventarse, y que si son inventados, hay que tener un coco de
la hostia para trazar y crearse una vida falsa de una manera tan precisa.
En fin, juro que por momentos me he sentido como si el destino se estuviera
riendo de mi de una manera descarada, pero por otro lado, pienso que quizás en
realidad esta chica no era (o es, ya no se si hablar en pasado o en presente),
la adecuada para mi, y en algún lugar hay alguien esperando a conocerme.
No se si seguirá desaparecida, o si volverá cuando menos me lo espere, pero si no lo hace, solo puedo decir que aunque efímero, fué muy bonito conocer a alguien como ella.

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