18 de mayo de 2018

Before the sunrise

El mes de Mayo se encontraba sobrepasando su ecuador. Ya apenas quedaban unas semanas para el comienzo del Verano, pero a decir verdad, por mucho que se hubiesen alargado ya los días, no se podía decir que estábamos a las puertas de la época estival. Eso si, cuando llegase, el verde del norte iba a lucir en su máximo esplendor.

Patrick deseaba con todas sus fuerzas que llegase por fin el verano, después de un invierno excesivamente largo, y mas para los habitante de la Isla de Man, situada en medio del mar de Irlanda, a caballo entre dos bellos países como son Gran Bretaña e Irlanda. A sus más de treinta de años, la vida no se estaba portando bien desde hacía cerca un lustro. Vivir en una isla en medio de ninguna parte, le había lastrado a la hora de alcanzar sus metas. Y todo ello sumado a que, al igual que la inmensa mayoría de habitante de Man, provenía de una familia humilde donde gracias al trabajo del padre de familia como pescador, en su casa entraba el sustento necesario para sobrevivir a duras penas. Además, casi todos sus amigos habían emigrado a Gran Bretaña en busca de un mejor porvenir, pero Patrick no se lo podía permitir dada la escasez económica que sufría debido a la mala fortuna a la hora de encontrar un trabajo que le permitiera comenzar una nueva vida fuera de la isla, y lo que era mas importante para él, de la casa de sus progenitores. Porque Patrick sabía que lo mejor para sus padres era que él volara libre por fin, y así poder vivir ellos de una manera más cómoda durante el tiempo que les quedase de vida. Se podría decir que Patrick se sentía una molestia para sus propios padres, aunque en realidad no fuera así, pero esa no era la vida que alguien de su edad se merecía llevar, y por mucho que lo intentaba, el destino no era benévolo con él.

Patrick quería salir de la cárcel azotada por el mar en la que se encontraba, porque si, vivía en un paraíso, pero en realidad su vida distaba muchísimo de serlo. Una mezcla de impotencia, soledad, y rabia se apoderaba de él viendo como fuera de allí todo el mundo que conocía era mas o menos feliz gracias a que tenían un puesto de trabajo, pareja, amigos, y la infinidad de posibilidades que aquello les regalaba. Era como vivir en mundo paralelo bañado en tonos grises, mientras el resto vivía en otro paralelo lleno de colores, luz y felicidad. Y eso es lo que Patrick deseaba  ..... Dublín, Londres, trabajo, una estabilidad, una libertad de movimiento. Pero pasaban los años y cada día era lo mismo, aburrimiento entre cuatro paredes, conectado al resto del mundo a través de la pantalla de su móvil y su ordenador, pero nada más.

¿Qué puedes hacer para lograr salir de un pozo como ese, cuando ya lo has intentado todo? Patrick no lo sabía, pero por nada del mundo se planteaba la idea de claudicar ante el conformismo, de rendirse a la soledad y la desesperación. No, Patrick sabía que se merecía algo mejor y lucharía contra viento y marea antes ese cruel destino que en los últimos años le había arrebatado todos los tesoros inmateriales que poseía, desde sus amigos de toda la vida, hasta la ilusión por el amor tantas veces buscado, y pocas encontrado y disfrutado. Aunque lo que más le preocupaba era la falta de trabajo, y por ende, la falta de medios económicos que le permitieran llevar a cabo una nueva vida, y hacer frente a todos los planes de futuro que en su cabeza tanta veces había repetido a lo largo de los últimos años. Patrick quería dejar atrás la larga oscuridad en la que estaba encerrado, y disfrutar por fin de un nuevo amanecer bañado por la luz del sol en tonos rojizos y anaranjados sobre el horizonte.


         


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