"Prefiero luchar". Con estas dos palabras, el joven del corazón roto en pedazos sentencio su futuro al destino de la mujer que amaba. Ella tenía en sus manos el alma de quien, en su pasado, llego a ser la persona mas importante de su vida. Pero ella había cambiado sus sentimientos igual que la noche arrebata su luz al día. No podía haber manera de que el joven pudiese llegar al corazón de su amada, y hacer que la llama del amor ardiese de nuevo, igual que ardió con fuerza y pasión durante años. Había comenzado una larga batalla contra ella, pero ante todo, contra si mismo. Y aunque no había muchas razones para luchar, había una que le motivaba por la grandeza que implicaba en su significado, "LA AMABA", y solo con eso, cualquier esfuerzo, y cualquier consecuencia, merecían la pena ser arriesgados.
¿Acaso no venció David a Goliat?. El sabia que si en lo mas profundo de su alma y su corazón, grababa a fuego que era capaz de alcanzar el objetivo que se había propuesto, nada iba a poder impedirle conseguirlo, Tenia su imagen en la cabeza, sonriendo e iluminando el mundo con la luz de sus ojos, y su belleza. Hacia mucho tiempo que la luz verde de sus dos luceros le habían vuelto loco de amor, y quizás fuese esa locura la que ahora le haya llevado a emprender la más ardua de todas las batallas que en su vida pueda haber disputado.
Pero también sabía que no iba a ser cosa de dos, ya que ella tenía alrededor a gente dispuesta a acabar con su lucha, su sueño, y su vida si era menester llegado el momento. Lo tenia casi imposible, pero el joven atesoraba valentía, atrevimiento y confianza ciega en si mismo, y en la razón que le movía para emprender tan tamaña y épica peregrinación por el desierto del desamor y la soledad de los grandes luchadores del amor, que una vez lo dejaron todo por una dama, y que no recuperaron jamás su fe en el principal leitmotiv de esta vida ...... el AMOR.

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