13 de agosto de 2014
Looking for new hope
La barrera de lo que se podía considerar como cabal, había sido sobrepasada, y la situación estaba en un punto de no retorno. Incluso se podría decir que la sinrazón y la locura habían hecho saltar por los aires las pocas posibilidades de llevar el barco a buen puerto.
Todo había cambiado, hasta los sentimientos. Donde antes había cariño y amor, ahora reinaban la ira, el odio, el rencor y la frustración. Se sentía traicionado una vez mas por una mujer, y de todos es sabido, que Roma no paga a traidores ("Roma traditoribus non praemiat"; Servilio Cepión - 139 AC). Pero la venganza no entraba en sus planes, era un camino peligroso y que no conectaba con sus ideales y su manera de ser. Lo mejor que podía hacer, era centrarse en demostrar que no había nacido aun quien consiguiese matar sus sueños y sus ansias de seguir luchando pese a que la vida le hubiera golpeado mas duro que nunca.
Ya estuvo hundido una vez, pero esta vez iba ser completamente distinto. El fuego que ardía en su interior era demasiado fuerte como para dejarse vencer por aquel lobo vestido de cordero, encarnado en forma de mujer. Había estado durante largo tiempo embrujado por sus ojos y su cara angelical, pero ya estaba despierto, y se había dado cuenta de que bajo esa mascara, se escondía una autentica víbora dispuesta a envenenar y destrozar todo lo que pudiese.
La había vencido, pero una parte de ella iba a quedar en su interior en forma de cicatriz en lo mas hondo de su corazón, lo que le recordaría eternamente la existencia de su Némesis, de alguien a quien debía olvidar ...... y que a partir de ahora no debía ser nombrada.
Y una vez lograda esa agradable, a la vez que peleada y sufrida victoria, a nuestro joven protagonista solo le quedaba buscar una nueva esperanza, la misma que le devolvería la ilusión y la felicidad a su vida. Porque no hay mayor leitmotiv en esta vida, que la amistad y el amor verdadero.
"Se hizo de noche en aquel remoto lugar donde la luz siempre habia brillado desde el principio de los tiempos. Pero no era el sol quien lo iluminaba, sino una fuerza aun mayor, esa que es capaz de hacer desaparecer la mayor de las distancias para unir a dos almas que por designios del destino, deben conocerse para no separarse nunca mas. Ese sentimiento que engloba a la ilusion, la fe y la esperanza"
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