16 de enero de 2017

At the dawn of the storm



Desde Mayo sin escribir!!

Ahí está el síntoma más claro de que algo ha cambiado, porque antes no podía pasar sin plasmar todo aquello que iba acumulando en un cuaderno, y que creía conveniente que estuviera en este blog. También tendrá que ver el hecho de que quemé aquel cuaderno en la hoguera de San Juan, el pasado verano. El año anterior había quemado las cartas que durante cuatro años guardé, y era justo quemar el cuaderno donde ella había dejado plasmo todo aquello que sentía por mi. Eso, y cosas que yo había escrito después de que todo terminase, y que jamás pasaron del papel en que estaban escritas, no porque fuesen peores que aquellas que si lo hicieron, y de las cuales me arrepiento, pese a que no las borré, y ahí siguen perdidas en la marabunta de textos.  Por tanto, solo el fuego podía purificar y borrar para siempre palabras que ya no tenían ningún sentido.

Volviendo al presente, debo decir que me siento mejor que nunca. Vale, tengo mis bajoncetes de vez en cuando, pero lo típico de cualquier persona normal. Al fin y al cabo han pasado ya tres años, una eternidad, desde los hechos que detonaron en la creación del blog como vía de escape. Y no es que mi vida haya cambiado excesivamente, pero si que ha ido a mejor. He conocido a gente maravillosa, y a otra que igual que apareció, desapareció porque no merecían la pena. Llamadme selectivo si queréis, pero así son las cosas, y así os las estoy contando (momento Buruaga).

Pero vayamos por partes, como dijo Jack el destripador.

La verdad es que durante todo este tiempo he dedicado mi tiempo a estudiar, trabajar y disfrutar de mis amigos y mis hobbies. Vamos, haciendo la vida de un chaval que acaba de entrar en la treintena. Y no me ha ido nada mal, la verdad. Todo aquello que me he ido proponiendo, lo he conseguido, y lo que no, ha sido por causas ajenas a mi voluntad (y no estoy echando balones fuera, ni mucho menos), Pero no voy a entrar en detalles sin importancia dentro del lugar en que nos encontramos, porque no tengo ganas ni tiempo.

¿En el amor? Pues sin novedad. Es algo que he dejado apartado durante los últimos meses, aunque ya no de una manera tan radical como hace tres años. Ya toca ir abriéndose a la idea de volver a comenzar algo nuevo, que uno empiezo a no tener edad de andar perdiendo el tiempo. Además, es obvio que hace ya muchísimo tiempo que uno echa de menos ciertas cosas de cuando tenía pareja (y no hablo de sexo, por si a algún malpensado le da por entrar y leerme), y le gustaría volver a vivirlas. Pero bueno, vamos a terminar el tema con una frase que resume perfectamente la situación. “Ninguna causa está perdida si hay un necio que pelee por ella. Yo soy ese necio. Tú, esa causa”. Ahora que cada uno saque sus conclusiones.
  
 En fin, espero volver a escribir pronto, cuando tenga algo importante y lo suficientemente bueno para contar a mi manera. Hasta entonces, conformaros con que he vuelto después de mas de medio año. Como decía Gandalf en El Señor de los Anillos, “En los albores de la tempestad, vuelvo a vosotros”. 


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