26 de julio de 2014

Loneliness

La amarga soledad llevaba matándole los últimos seis meses, hasta el punto de pensar que su vida tenia que haber terminado aquella tarde de Septiembre de hacia dos años. Y es cierto, que de haber sido así, se podría haber ahorrado lo que su estado actual, que era lo más cercano a una muerte en vida.

Ya no tenía nada por lo que luchar, ni motivación alguna por seguir adelante. No tenia trabajo, ni amigos, nadie se acordaba de el, y no había sido capaz de recuperar a la mujer de su vida. ¿Que le quedaba?, nada. Solo ver como la vida de la persona que había sido para el todo en la vida, era un camino de rosas, plagado de felicidad y suerte en todos los sentidos.

Ella tenia todo lo que el ansiaba, un trabajo, unos grandes amigos, y personas dispuestas a hacerla la mujer mas feliz del mundo, cosa que el no había conseguido en cuatro años, y que finalmente le había llevado a perderla para siempre.

Y aunque debiera alegrarse por ella, no lo hacia, ya que no consideraba justo el hecho de que lo que para ella era felicidad, para el era tristeza, soledad y abandono. El amor se había transformado en dolor, tanto que ya no quería más que ver pasar los días entre cuatro paredes, y que en el alguno de ellos ocurriese algo que pusiera fin a su sufrimiento. No quería tener que vivir viendo como ella era feliz con otro hombre, mientras el no iba a ser capaz de amar a ninguna otra mujer que no fuese ella.

Vivir de los recuerdos, no era una solución, pero se aferraba a ello como un clavo ardiendo, porque no quería olvidar su mirada de ojos verdes, su sonrisa y todo aquello que amaba en ella.






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